Portrait
of
Doña Rosita Morillo
1944
When Frida painted
portraits the projection of feeling and fantasy was inhibited by her concern
with creating a true likeness of her subject. Her portraits are usually
less intense and less original than her self-portraits. This portrait
is an exception. With the extremely refined realism that Frida mastered
during the 1940s, she painted the kindly, wise grandmother with such minute
detail that we feel we could reach out and touch her.
In many Kahlo portraits
and self-portraits, the subject is positioned in front of a wall of lush
green leaves. However, in this painting, the leaves take on the colors
of autumn, perhaps signifying that the subject too is in the "autumn"
of her life. This portrait is one of Frida's most detailed and realistic
paintings.
It is a portrait
of the mother of Eduardo Morillo, an agrarian engineer employed in the
diplomatic service. Eduardo commissioned Frida to paint several members
of his family and he also purchased over 30 works of Frida's over the
years. This beautiful painting was one of the favorites of Frida.
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Oil
on canvas mounted on masonite
30" x 23 ¼"
Collection of Dolores Olmedo Patiño
Mexico City, Mexico
óleo sobre lienzo montado sobre masonite
75,5 x 59,5
cm.
Colección
de Dolores Olmedo Patiño
Ciudad de México, México
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Retrato de
Doña Rosita Morillo
1944
Cuando Frida pintaba
retratos, la proyección de sentimiento y fantasía se inhibía
con su preocupación de ser capaz de crear un retrato acertado del
modelo. Sus retratos son normalmente menos intensos y menos originales
que sus autorretratos. Este retrato es una excepción. Con el realismo
extremadamente refinado que Frida llegó a dominar como un maestro
durante los años 40, pintó la amable y sabia abuela con
minuciosa exactitud, tanto que sentimos como si pudiéramos estirar
la mano y tocarla. Este
retrato es una de las más realistas y detalladas obras de Frida.
En muchos de los
retratos y autorretratos de Kahlo el sujeto está colocado enfrente
de un fondo de lujuriosas hojas verdes. No obstante, en este retrato,
las hojas tienen los colores del otoño, quizás significando
que el sujeto también está en el otoño de su vida.
Es el retrato de
la madre de Eduardo Morillo, un ingeniero agrario empleado en el servicio
diplomático. Eduardo encargó a Frida el pintar a varios
miembros de su familia y también compró unas 30 obras de
Frida durante los años. Este precioso retrato era uno de los favoritos
de Frida.
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